Sube el déficit fiscal al ritmo de la pandemia

El déficit fiscal total ascendió a 308.219 millones de pesos en mayo, equivalente a 4.496 millones de dólares y que alcanza el 1,1 por ciento del Producto Bruto Interno. Este resulta de restar los ingresos y egresos y adicionarle los pagos de la deuda pública.

Mientras que el déficit fiscal primario alcanzó el 0,8% del PBI y se ubicó en los 251.287 millones de pesos, lo que equivale a 3.666 millones de dólares durante mayo, el mismo mes del año anterior arroja un superávit de algo más de 25.000 millones de pesos. Pero al adicionar los pagos de deuda arroja un déficit financiero de 38.000 pesos. Igualmente, equivale a un quebranto multiplicado por diez en la comparación interanual.

El déficit, por otra parte, fue superior a abril de este año ($-228.821 millones), lo que marca una aceleración del rojo de las cuentas públicas en pleno Aislamiento Preventivo Social y Obligatorio. Según datos del Ministerio de Economía, durante los cinco primeros meses del año, el déficit primario alcanzó el 2 por ciento del PBI y el financiero, el 3 por ciento.

Las razones de esta situación en las cuentas públicas se encuentran en el flojo desempeño de los ingresos y el crecimiento del gasto, casi duplicando el de doce meses atrás. La caída de la producción y del consumo durante el ASPO trajo consigo la caída de ingresos tributarios, en especial aquellos vinculados con la actividad económica. Mientras tanto el Gobierno aumentó sus políticas de asistencia a los sectores más vulnerables como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de 10 mil pesos que alcanzó a 8,4 millones de personas en su primera etapa, o la duplicación del monto de la AUH y la tarjeta Alimentar que hicieron que entre 2,7 y 4,5 millones de personas no cayeran en la pobreza y la indigencia en el último bimestre.

Los ingresos de mayo alcanzaron los 328.120 millones de pesos. Tuvo un incremento del 2,4 por ciento interanual en términos nominales. Teniendo en cuenta una inflación del 43,4 por ciento, la caída real de la recaudación ronda el 40 por ciento. Los ingresos que más cayeron fueron los relacionados a la actividad económica, como el IVA (-7.9%), los derechos de exportación (-36,2%), el impuesto a los débitos y créditos (-5,1%), entre otros. Estas caídas se vieron compensadas con subas en algunos tributos como el impuesto a los bienes personales (1,2%) y los aportes y contribuciones a la seguridad social (12,3%).

El gasto casi se duplicó en mayo en términos nominales: aumentó 96,7 por ciento, casi unos 50 puntos en términos reales.

El gasto corriente, en términos reales, aumentó un 40 por ciento: se incrementó en 279.367 millones de pesos, totalizando 554.016 millones.

El 75 por ciento del gasto corriente se destina al pago del IFE y el Programa ATP. El Ingreso Familiar de Emergencia, como se mencionó, consiste en 10.000 pesos por persona que llega a más de 8 millones. El programa ATP es un subsidio a empresas para pagar el 50 por ciento del salario de más de 2.3 millones de trabajadores. Además, se destinaron al Plan Alimentar 8.545 millones de pesos y otros 2.000 millones a la asignación en materia de Apoyo al Empleo. Por la emergencia sanitaria se hicieron erogaciones a la Superintendencia de Salud y al Pami por casi 12.000 millones de pesos.

Las transferencias a las provincias ascendieron a los 53.327 millones de pesos. Algunos de los conceptos son Aportes del Tesoro Nacional (ATN) por 11.000 millones de pesos, refuerzos alimentarios a comedores y sanitarios a hospitales provinciales por 4.500 millones de pesos y refuerzos a las cajas previsionales provinciales por 3.800 millones de pesos.

Finalmente las prestaciones a la Seguridad Social alcanzaron los 193.767 millones de pesos. Importa un aumento del 43,4 por ciento en términos nominales. Teniendo en cuenta que es el mismo porcentaje de la inflación, no hubo incremento en términos reales del gasto de la seguridad social durante mayo.

Por ahora, entre marzo y mayo, el Banco Central lleva aportado más de 800.000 millones de pesos al Tesoro Nacional para cubrir su déficit. Con la flexibilización de la cuarentena en casi todo el país, exceptuando el AMBA, desde el Gobierno esperan que una mayor actividad económica se traduzca en más ingresos, mientras que algunas ayudas empiezan a ceder como la ATP que se centrará en las empresas que se encuentran en un sector crítico, como la hotelería,  por no haber vuelto a la actividad.

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