Latam en quiebra y la crisis de las aerolíneas comerciales

Latam Argentina presentó un pedido de Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC). Más de 1700 empleados pueden perder sus puestos de trabajo. Si bien están prohibidos los despidos, la reincorporación es imposible porque la empresa cerró. Pero está vigente la doble indemnización en caso de despido, lo que implica mucho dinero por tratarse de sueldos muy elevados.

El PPC es una herramienta concursal que, entre otras, sirve para salvar puestos de trabajo a través de una instancia de negociaciones entre la empresa, el sindicato y el Estado. Pero también para licuar deudas y fugarse. Durante la gestión kirchnerista, el ministro de Trabajo de entonces, Carlos Tomada, utilizó esta herramienta en innumerables oportunidades, que sirvieron para paliar la crisis de 2008 y 2009. Sin embargo, con el gobierno anterior tuvieron un cariz opuesto. El caso paradigmático fue el de Carrefour que para pagar los sueldos le permitieron no pagar las cargas sociales.

En el pedido de Procedimiento Preventivo de Crisis acusa a los sindicatos como uno de los causantes del déficit de la empresa: “productividad más baja y los sueldos más elevados de la región”. Los sindicatos se rehusaron a una quita salarial del 50 por ciento de los sueldos de los trabajadores. Por otra parte, también acusaron al Estado Nacional por falta de cooperación, omitiendo que le pagaron a sus trabajadores la mitad de sus salarios a través del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP). Vale decir, que con ese recorte salarial y la cooperación estatal pretendían no pagar un centavo en el rubro Salarios.

No es cierto que Latam Argentina se vaya del país por la llegada del populismo tal como dejan traslucir los medios hegemónicos.

Latam se acogió en mayo a la ley de Quiebras de EEUU, lo que es permitido por la ley chilena, para reestructurar deudas por más de 7.000 millones de dólares. Desde esa presentación ya despidió a 1.400 trabajadores en toda la región y repartió dividendos por 57 millones de dólares entre sus accionistas. Sin embargo, Latam Argentina queda sometida a la legislación y jurisdicción nacional. El problema con su subsidiaria en el país es que la justicia norteamericana impide a la empresa matriz hacer aportes a filiales que no quedaron absorbidos por esa quiebra.

Latam Argentina tiene una deuda colosal. No se generó durante el actual gobierno. Acumula pérdidas por más de 300 millones de dólares durante los cuatro años de gobierno macrista. El último año que tuvo ganancias fue en 2015 por 9.432 millones de dólares. Así lo dijo la misma empresa en su pedido de PPC: “El resultado operacional al cierre de 2019 para la filial argentina implicaba una acumulación de pérdidas en los últimos tres años por 291 millones de dólares y de 300,9 millones de dólares si se toman los últimos cuatro años”.

“La situación ya era particularmente difícil al comenzar el año 2020, previéndose el cuarto año consecutivo de pérdidas en todos los negocios, en un contexto signado por procesos simultáneos de inflación y devaluación, caída de la demanda internacional acentuada por el salto en el tipo de cambio, y con histórico y cada vez más pronunciado desbalance entre costos e ingresos”, indicaron desde la empresa en el pedido presentado ante el Ministerio de Trabajo.

La pelea de ahora es por las joyas de la abuela: las rutas aéreas. Latam Argentina dejará de volar desde y hacia destinos locales como Buenos Aires, Iguazú, Bariloche, Salta, Tucumán, Mendoza, Córdoba, Neuquén, Comodoro Rivadavia, Río Gallegos y Ushuaia. Sin embargo, pretenden mantener las cuatro rutas internacionales a Estados Unidos, Brasil, Chile y Perú, que quedarían en manos de otras filiales. Pretenden sacarse de encima las rutas menos beneficiosas y quedarse con la mejor parte de la torta. Es decir, la que cotiza en dólares.

Más allá de las culpas que desparrama Latam Airlines Argentina, las aerolíneas comerciales están pasando por una crisis global como nunca se dio en su historia.

A nivel mundial, en el primer semestre se cancelaron 7,5 millones de vuelos. Entre enero y junio, la demanda cayó un 54 por ciento y los ingresos un 50 por ciento, en la comparación interanual. Se estima que las pérdidas de las aerolíneas comerciales ascenderán a 84 mil millones de dólares. Para tener idea de la dimensión de las pérdidas es casi el doble del préstamo contraído con el Fondo Monetario Internacional por la administración anterior.

El plan de las aerolíneas consiste en tres estrategias. La primera, achicar gastos a través de reducciones de sueldo, despidos y retiros voluntarios. British Airway despidió 12 mil trabajadores. Air France KLM hizo lo propio con más de 8 mil trabajadores y Lufhtansa anunció el despido de 10 mil trabajadores. American Airlines es la empresa con mayor cantidad de aviones del mundo. Comunicó el recorte de 5100 puestos de trabajo y el retiro voluntario de 34.500 trabajadores. Delta es la segunda empresa en cantidad de aviones y reducirá su planta a través de retiros voluntarios y vacaciones sin goce de haberes a más de 13 mil empleados. United Airlines, la tercera aerolínea en cantidad de aviones propios, prepara una reducción de su planta en un 30 por ciento.

Otro de los aspectos que barajan es el salvataje a través de los Estados. Lufhtansa recibió 9 mil millones de euros del Estado alemán. Estados Unidos puso 25 mil millones de dólares para salvar a American Airlines, Delta, United y Southwest. Airfrance recibió cerca de 7 mil millones de euros del tesoro francés. Alitalia está en procesos de nacionalización por 500 millones de euros luego de haber recibido dos préstamos por 900 y 400 millones de euros.

Por otra parte, también se financian mediante subsidios de los Estados. Gran Bretaña subsidia el 80 por ciento de los más de 30 mil trabajadores de British Airlines. En Argentina, el Estado Nacional paga el 50 por ciento de los salarios a través del Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción.

Finalmente, la última estrategia consiste en reestructurar las deudas con sus acreedores mediante procedimientos como el concurso preventivo o la quiebra. Doce aerolíneas han quebrado. Entre ellas, cuatro filiales de Norwegian Airlines, Virgin de Australia y Southafrican Airways. Avianca y Latam se acogieron a la ley de quiebras de EEUU. Level Europe del grupo IAG también presentó la quiebra. Latam Argentina sigue ese camino.

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