A dos años de la media sanción en Diputados, se espera que el proyecto por el Aborto Legal vuelva a las cámaras

El 13 de junio de 2018 cientos de personas se apiñaron en la entrada del Congreso luego de meses de debate. Ese día, en la Cámara de Diputados de la Nación se buscaría dar media sanción al proyecto llevado adelante por la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito con el apoyo de miles de mujeres argentinas.

Si bien es un proyecto que se debatió casi una decena de veces, ese año había sido habilitado por un presidente que pertenecía a un bloque que no apoyaba la sanción de esta ley. Mauricio Macri, en la apertura de sesiones del año 2018, elevó el proyecto de ILE al Congreso, otorgándole “libertad” al PRO al momento de votar. No lo hizo por convicción o deseo de que se salde esta deuda con las mujeres, sino, porque, en medio de una brutal caída en las encuestas, le aconsejaron acercarse a la juventud de esta manera.

Meses después, y tras haber escuchado pensadorxs, médicxs, activistas, abogadxs, genetistxs, víctimas y familiares de víctimas del aborto clandestino y, sobre todo, a las mujeres, la Cámara Baja otorgó la media sanción al Proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Fue luego de una sesión maratónica de 20 horas, con 129 votos a favor, 125 en contra y una abstención.

Posteriormente, el proyecto fue tratado en la Cámara de Senadores, donde se encontró con un lobby eclesiástico que irrumpía entre lxs legisladorxs y que evitó que el aborto sea legal en nuestro país. La discusión ya no solo abarcaba la aprobación del aborto, sino también la Educación Sexual Integral en las escuelas, el uso de anticonceptivos y todo lo que conlleva la sexualidad de lxs jóvenes.

Las sotanas llevaron hacia atrás meses de debate y de unión entre legisladorxs y bloques completos con el fin de sancionar una ley en nombre de la salud pública.

El debate por el aborto no solo llevó el tema a todas las mesas argentinas, sino también a los medios de comunicación, a las escuelas y a los diferentes colectivos. Llamó a la organización estudiantil contra las injusticias, generó el nacimiento de nuevos colectivos de mujeres y disidencias (como Actrices Argentinas) que dieron lugar a nuevas denuncias y a la visibilización de temas acallados.

Fue histórico, no solo por un nuevo debate sobre la mayor deuda de la democracia, sino, sobre todo los temas que competen a las mujeres y que muchos años se eligió silenciar. El acoso o el abuso ya no tenían impunidad frente a la marea gigante de personas que llenaron cada plaza pidiendo que el Estado se haga cargo de las mujeres que se mueren por violencias, por la desigualdad y por los abortos clandestinos.

Ahora, en un nuevo ciclo político para la Argentina, el presidente Alberto Fernández mantiene alta la bandera por el Aborto Legal. Busca impulsar un proyecto que tiene como base todo lo debatido durante el año 2018 y que incorpora a otros sectores. Aún es un texto desconocido pero, se especula, podría enviarse al Congreso a inicios del 2021.

Ese año serán urgentes los debates no solo por este tema sino por la mejora del acceso de las mujeres a la salud pública, la responsabilidad del Estado frente a los casi 520.000 abortos que se realizan en Argentina al año y, también, por la necesaria separación de las iglesias del Estado, que, a pesar de ser laico, sigue manteniendo obispos y prestándole sus bancas a pastores evangélicos.

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