¿Cómo se vivieron estos años dentro de las aulas geselinas? Entrevista con Ana Rodríguez, Secretaria Gremial de Suteba Villa Gesell, quien acercó sus vivencias y pensamientos.

Docentes y alumnos de la Escuela Primaria número 6 “Eva Perón”, de Villa Gesell.

El ciclo lectivo 2021 ha sido un alivio para muchos docentes y alumnos ya que se ha retomado, en medida dependiente de cada distrito, la tan controversial presencialidad. En el caso de la provincia de Buenos Aires, la situación de los diferentes distritos ha sido, durante estos últimos años, muy diversa. La provincia enfrenta escenarios habitacionales, demográficos y sociales por demás dispares, por lo que hacer generalizaciones es difícil e inadecuado.

Hablar con personas relacionadas al ámbito educativo y burocrático, cercano adonde se gestan las decisiones que luego repercuten en la sociedad, es fundamental para que se pueda comprender mucho mejor el panorama en el que nos vimos envueltos a nivel mundial, y con recorte particular en la ciudad en la que se desarrollan nuestras familias.

Ana Rodríguez es docente y secretaria de la Escuela Primaria N° 6 “Eva Perón”. Hace 3 años es secretaria gremial de la dependencia en Villa Gesell de Suteba, sindicato de docentes de la provincia de Buenos Aires (Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires), y también es secretaria de comunicaciones de la CTA Villa Gesell.

-Retrotrayendo la mente a aquel marzo de 2020, ¿cómo veían desde el sindicato la situación que se avecinaba?

-Suteba lo vivenció como el resto de la población, con incertidumbre.

-Si bien las problemáticas en la conexión fueron unas de las más resonantes en todos los ámbitos, dentro de los grupos de docentes, ¿cuáles eran las dudas y miedos que se presentaban?

-Los miedos y los desafíos que se nos plantearon fueron inmensos… Nos encontramos frente a la necesidad de modificar de manera completa y radical la realidad de la escuela, donde la presencialidad, que siempre es y fue parte fundamental de la educación, ya no era parte ni podía serlo, y no sabíamos (no sabemos tampoco) por cuánto tiempo. Supimos, a partir de marzo de 2020, a partir de ese momento, que la manera de educar cambiaría. En cuanto a la problemática de conectividad, fue compleja; tanto desde el punto de vista del docente, quien debía contar con los dispositivos y la conectividad, pero aún más difícil para las familias, quienes tenían que afrontar, además del momento social económico, el acompañar a los docentes en la tarea de llegar a diario a los niños y niñas.

-¿Cuál fue el posicionamiento del sindicato ante las fuertes presiones sociales pidiendo por las clases presenciales?

-El sindicato se plantó en la premisa de priorizar la salud, las clases continuaron sin presencialidad pero cada comunidad educativa adecuó la virtualidad. Debe quedar claro que siempre se mantuvo el nexo con las familias, ya sea a nivel pedagógico o vincular. Las presiones existieron desde sectores que claramente no ponían el eje en la educación sino, más bien, en la utilización de este tema para hacer política partidaria.

Equipo de conducción de Suteba Villa Gesell. Ana Rodríguez, la entrevistada, es la primera de la derecha.

-¿Cuál fue el balance que se hizo del ciclo lectivo 2020?

-El balance que hacemos es que la Escuela Pública siempre resulta ser un lugar fundamental en cualquier situación de adversidad que se vive. Desde la escuela se trabajó sobre la parte pedagógica con mucho énfasis, adaptando la manera para encontrar en la virtualidad una forma de enseñar y aprender; también esta misma escuela pública garantizó la ayuda alimentaria con la entrega de los módulos de mercadería, asistencia sanitaria y todo lo que como grupo humano podíamos brindar.

-Ahora, pensando en el principio de este año, ¿cuál era el panorama que se preveía?

-Este año, con el plan de vacunación encarado desde finales del año pasado por el Gobierno de la Provincia, sabíamos que sería un año donde de a poco, y con los cuidados necesarios e implementados por el plan jurisdiccional, nos volveríamos a encontrar de manera presencial. Y eso, anímicamente, sirvió para que docentes, auxiliares y alumnos también esperaran con ansias el inicio de clases.

-¿Cómo fueron los protocolos de la vuelta a clases presenciales?

-Los protocolos fueron discutidos e implementados desde la provincia y en mesa de discusión con los sindicatos. Por lo tanto siempre, tuvieron una mirada amplia de cuidado de la salud de los niños y niñas y del personal docente y no docente. La vuelta fue progresiva, implementando primero burbujas de 10 alumnos, y luego, como dije, de manera progresiva fue aumentando la cantidad de alumnos, hasta que ahora ya estamos con presencialidad plena.

-¿Cómo tomaron los docentes este nuevo cambio de paradigma? ¿Estaban predispuestos a volver? ¿Hubo resistencias? ¿Cuáles eran los motivos? ¿Y en cuanto a los chicos?

-No hubo resistencias más allá de algún caso aislado, porque en su mayoría todos entendieron la importancia primordial del cuidado de la salud. Los docentes tuvieron esa capacidad de adaptación y de necesidad de seguir enseñando a pesar de la situación. El cambio de paradigma existe y estamos dispuestos a colaborar con los docentes en este camino, que también nos afecta como sindicato y también tuvimos que (como en todo ámbito) adaptar las reuniones, los plenarios de emergencias, las comunicaciones y las redes sociales, así como la presencia en las calles y en el sindicato.

-En Villa Gesell tuvimos una semana en la cual se volvieron a implementar las medidas de ASPO. ¿Estas intermitencias interrumpieron el desarrollo de las currículas 2021?

-Los niños y niñas esperaban ansiosos volver, ellos encuentran en la escuela su lugar de encuentro con el par. El ASPO los mantuvo alejados mucho más que de la escuela, y volver al encuentro fue algo muy beneficioso. Esa semana se planteó pedagógicamente como una necesidad, en donde se ponía en ellos también el compromiso con sus compañeros y familias. Y teniendo en cuenta que el futuro era incierto una vez más, se trabaja en conjunto con las familias para contener la expectativa. Por suerte fue solo una semana y volvió la presencialidad.

 

¿Qué opinión merecen los programas provinciales de verano que tienen el propósito de recuperar el tiempo perdido en las aulas?

-Desde provincia, y también con el acompañamiento de Suteba, se planteó la necesidad de implementar medidas a nivel curricular, realizando un adecuamiento de contenidos y priorizando lo necesarios para cumplir con lo que deben aprender. El programa ATR, por ejemplo, ya está en marcha desde el 1 de septiembre y resulta muy importante para recuperar ese tiempo con aquellos niños que han quedado en algún momento desvinculados de la realidad escolar y que continúe durante el verano es una posibilidad de acercarlos nuevamente a las actividades perdidas.

-¿Algún aprendizaje que creas importante que ha dejado este tiempo de pandemia?

-La pandemia, que aún no terminó y es importante remarcarlo, nos ha dejado frente a la realidad de adaptarnos a nuevos desafíos, en los que la escuela pública sigue siendo protagonista en la sociedad, sea cual sea el escenario que se vive. Desde el marco educativo hay que tener presente siempre que se trabaja para los chicos y las familias, y este tiempo fue crucial para volver a poner en eje muchas cuestiones que habían quedado desfasadas.

 

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