En un duelo a pura adrenalina y emoción, Gastón Dalmau se coronó campeón de la segunda edición de Master Chef Celebrity al derrotar a Georgina Barbarossa. El ganador fue uno de los participantes que comenzó con un perfil bajo y se convirtió en la revelación del certamen.

Fotos: Web Telefé

Las cocinas más famosas del mundo (*) llegaron a su etapa final. Luego de dos días cargados de nervios y emociones, por fin se declaró un ganador. Se trata de Gastón Dalmau, uno de los participantes que supo ganarse el cariño de todos sus compañeros y conquistar el paladar de los tres jurados cocineros con platos que cautivaron a la vista.  

Los dos últimos programas se vivieron como una final de película, se enfrentaban dos personas muy queridas por todo el público que estaban dispuestas a entregar todo por consagrarse campeones. Se podría decir que parecía un Superclásico, donde a cada minuto todos estábamos ansiosos y con una enorme expectativa por ver cómo ejecutaban cada paso para llegar al emplatado final.

Sin embargo, siempre fue una competencia sana. Se notó una fuerte admiración y respeto entre ambos, generando un momento repleto de sensaciones. Además, cada uno con sus estilos, muy distintos pero originales,  supieron regalar dos horas entretenidas que pasaron en un abrir y cerrar de ojos.

De esta manera, todos los televidentes estuvieron pendientes frente a la pantalla hasta conocer al flamante campeón, registrándose un rating que alcanzó 29,1, una de las marcas más altas del certamen. Sin dudas que fue un reality que supo conquistar el corazón de todas las familias en sus casas.

Aunque había mucha expectativa por saber cuál de los dos finalistas se coronaría con el título de campeón, nadie pensó que llegarían a la instancia final del certamen al encontrarse competidores que cada noche deslumbraban con sus preparaciones. Este es el caso de Claudia Fontán, quien durante las últimas semanas realizó platos que fueron considerados los mejores, a pesar de no ganar la estrella dorada por su sanción.

Además, el actor reconoció que era una fuerte participante, dijo: “Sus platos no eran mejores que los nuestros. Eran mucho mejores. Desde el emplatado, las combinaciones y eso hizo que uno también se pusiera las pilas”. Pero esto es un reality de cocina, donde una mala preparación te puede dejar en las puertas de tu casa.

Gastón Dalmau fue un justo y merecido ganador. Empezó por cocinar recetas simples con el objetivo de “zafar” y no irse en las primeras galas. Sin embargo, esto es una competencia donde en cada instancia se busca la innovación, sumada al sabor en las preparaciones. Por eso, a medida que se desarrolló el certamen se notó un fuerte cambio de actitud favorable.

Germán Martitegui le dijo: “No te enojes más porque no sirve”. Eso fue fundamental en su recorrido porque comprendió que debía dejar sus enfados a un costado y comenzar a relajarse porque era un juego donde había que divertirse. De esta manera, hubo una gran evolución que le permitió enseñar al máximo sus técnicas gastronómicas que aprendió a lo largo de la competencia.

El plato que mejor representa su avance es el Cheesecake de matcha que se ganó el elogio y admiración de los tres chefs, en especial de Germán, quien afirmó: “Es el mejor plato que hiciste hasta ahora”. Gastón aparecía como una fuerte revelación que luego de altibajos supo reponerse y ahora más que nunca, estaba dispuesto a dar pelea hasta el final.

Damián Betular dijo: “Sos el ejemplo para muchos chicos y chicas que vienen del interior, que a base de esfuerzo y estudiando pueden lograr un montón de cosas”. Sus palabras definen perfecto la trayectoria de Dalmau, un modelo de superación para que aquellos que recién empiezan sus proyectos personales sepan que jamás hay que darse por vencidos ante las primeras adversidades. 

No cualquiera deja atrás a todos sus seres queridos para embarcarse en una aventura desconocida. Sin embargo, él sabía que quería participar en el certamen. Así que armó sus valijas y volvió a Argentina -desde Los Angeles, Estados Unidos- para afrontar distintos desafíos repletos de lágrimas, enojos, risas y, sobre todas las cosas, de mucho aprendizaje.

Por eso, después de seis meses cargados de adrenalina y emociones, donde en varias ocasiones decidió tirar el delantal e irse directo a su casa, se puede decir que sus esfuerzos tuvieron frutos. Hoy no es la misma persona, sino un cocinero con todas letras que supo plasmar en sus platos todos sus conocimientos, ganándose el respeto de los tres magníficos chefs que componen el jurado.

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