Ofelia Fernández ha recorrido un largo camino dentro de la política y la militancia a pesar de su corta edad. Desde los primeros encontronazos con la realidad hasta la legislatura porteña. Y todo parecería indicar que es solo el inicio de una carrera que muy lejos está de pasar inadvertida.

Foto: C5N

En 2010 una Ofelia Fernández de 11 años se encontraba con sus primas frente al televisor sintonizado en Telefe. Una novela infanto juvenil, “Casi Ángeles”, recuerda ella misma, atrapaba la atención de las niñas mientras tomaban la merienda.

De repente la programación se vio interrumpida. Ninguna de las niñas entendía qué pasaba, ni por qué los entramados adolescentes habían sido desterrados de su tierra de chocolatadas y canciones de amor. La confusión duró unos pocos segundos, hasta que apareció en pantalla Cristina Fernández de Kirchner. Una cadena nacional que “para el entendimiento común era tediosa y poco oportuna”, comenta Ofelia, pero que a ella le capturó completamente la atención.

Mientras los ojos de sus primas desprendían lágrimas por la novela interrumpida, los ojos de la pequeña Ofelia Fernández se veían obnubilados frente al aparato. “Sentía que me estaba hablando a mí”, cuenta hoy.

En poco tiempo, y con algunas “cadenas” y discursos más, comprendió lo que a muchos les toma años aprender: la importancia de la empatía y el descubrimiento de un otro.

Empezó a escuchar con más atención. A la ex presidenta y a su contexto. A las noticias y a sus padres. 

Empezó a estar más atenta a lo que pasaba a su alrededor.

Empezó a mirar con el velo de la militancia. 

A los 12 años, esa chispa militante se convirtió en hoguera cuando ingresó al colegio secundario. Asistió al colegio Carlos Pellegrini y ahí comenzó a ampliar sus matices políticos. Contagió esa chispa en espacios de militancia dentro del colegio, conformó su agrupación y participó activamente dentro del Centro de Estudiantes hasta su último año de secundaria. 

Puedo diferir con Cristina como presidenta, pero ella es un mito. Una conducción política”, cuenta, y hace énfasis en la palabra conducción. La figura mítica de Cristina mujer; Cristina mujer e inteligente; Cristina mujer, inteligente y Presidenta, forjó en Ofelia la iniciativa de querer formar parte de la agenda política actual “porque les jóvenes no somos el ‘futuro y nada más’; somos el presente también”, asegura.

Fue así que desarrolló una gran capacidad locuaz, con un amplio léxico y convicciones claras: velar por el derecho de los y las jóvenes. Dentro del marco educativo, no hay quien no la recuerde. Ofelia es pequeña de estatura, pero gigante en todo lo demás. 

Su voz es reconocible en cualquier lugar. Tiene la característica (aunque dice que no es a propósito, sino algo que “le pasa y nada más”) de cambiar notoriamente el tono con el que habla según lo que esté contando; en sus exposiciones actuales como legisladora porteña, se la escucha con una voz grave y contundente. Cuando cuenta de sus primeros acercamientos a la actual Vicepresidenta, suena como una niña de 11 años que toma chocolatada y mira la novela.

Algo parecido sucede con sus manos: las gesticulaciones se acrecientan o disminuyen, dependiendo del tema del que habla. 

Su presidencia en el Centro de Estudiantes vino de la mano con las elecciones del año 2015. Un Gobierno Nacional opositor a sus convicciones de políticas de antaño llevaron a que Ofelia hiciera una lectura que resume lo que fueron sus últimos años dentro de la militancia escolar: “De discutir proyectos futuros, habíamos pasado a discutir sobre derechos mínimos e indispensables”, sentencia, con la voz grave y las manos quietas. 

Esa lectura la traslada a otros ámbitos de la sociedad y llega a la misma conclusión.

Dentro de aquel escenario, se superpusieron las luchas feministas que embanderan a Ofelia mucho antes del primer Ni Una Menos (2015). Ya no solo era para sus pares una referente política que había conseguido que la militancia ascendiera a otros niveles dentro del marco escolar, sino que ahora le daba la mano al feminismo y lo llevaba a pasear por el Carlos Pellegrini, respaldada en una conciencia social que iba creciendo. 

Ofelia se había convertido en una referente política, joven, feminista y con ganas de más. 

Por aquel entonces era una referente. Ahora como legisladora del Frente de Todxs en CABA, lo es a escala mayor. Continúa en la búsqueda de una política con perspectiva de género, organizada para conquistar derechos y libertades. Forma parte de un partido embanderado con la conciencia social y así lo expresa muy activamente en sus redes sociales.  

Ofelia es mujer, joven, política, feminista y referente. Ofelia está en el inicio de una carrera política flamante y camino a convertirse en otro mito de las mujeres dentro del espectro político. Espectro que gracias a la ferviente militancia, a la empatía y al cuidado de un otro, es cada vez mayor.

El brillo en sus ojos vuelve a aparecer cada vez que revive esta anécdota y sus manos se mueven más que de costumbre, no por la seriedad del tema, sino por la emoción. “Fue mi primer acercamiento a la política”, repite sin cansarse, reviviendo esa chispa por la militancia que empezó a sentir aquella tarde en la casa de sus primas. Chispa que promete arder por mucho tiempo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *