Hay personalidades que, en el trajín negativo que conlleva este transcurrir pandémico en el país, y ante la ausencia de acción estatal, se han puesto sobre sus hombros la ardua tarea de conseguir, en poco tiempo, cifras exorbitantes de dinero, necesarias para suplir ciertas necesidades de los argentinos.

Foto: La Nación

Desde hace algunos meses atrás y teniendo en cuenta la intensidad y el descontento generalizado que se vive en el país tras el confinamiento, se han sucedido episodios en frente a los cuales la clase política no logra mantenerse en pie ante el salvataje mediático de los influencers que han tomado la posta.

Ese concepto romántico de creer que la ausencia de un comedor barrial significaría la existencia de un Estado pleno se ha dado de bruces con una realidad que duele cada día más. Particularmente existen dos ámbitos tan disímiles, como lo son el sanitario y el deportivo, que se han visto en el ojo de la tormenta. El 21 de mayo, Santiago Maratea, uno de los referentes más importantes en las redes, comenzó una campaña para juntar fondos y en menos de 24 horas consiguió juntar 10 millones de pesos para que 61 deportistas puedan viajar y competir en el Campeonato Sudamericano de Ecuador.

Fue noticia que a fines de abril la Confederación Argentina de Atletismo debió cancelar la localía debido a la pandemia y así Guayaquil pasó a ser la nueva sede. En este escenario, la Secretaría de Deportes de la Nación le pidió al Enard hacerse cargo del gasto de los pasajes. Gerardo Werthein, presidente de ese Ente Nacional rechazó la petición defendiéndose en el inciso b) del artículo 2º de la ley 26573, donde se aclara que el Ente debe “complementar los subsidios de la Secretaría de Deportes de la Nación para solventar los gastos que demande la participación en competencias deportivas internacionales”. Lo cierto es que Maratea concretó el alquiler de un vuelo chárter con la compañía South American Jets por 99 mil dólares, 60 mil dólares menos que el precio que había conseguido el Enard.

El 13 de abril, el mismo Maratea había logrado juntar los dos millones de dólares que necesitaba la familia de Emmita, una beba chaqueña de 11 meses que padece de Atrofia Muscular Espinal, para adquirir uno de los medicamentos más caros del mundo. Posteriormente a la recaudación del dinero, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica aprobó el uso de la vacuna, por lo que no deberían viajar para aplicársela. 

Foto: LmNeuquen

La burocracia y el desentendimiento del Estado elevado a su máximo esplendor. ¿Cómo se puede explicar entonces que la sola presencia de un individuo consiga los objetivos que deberían estar garantizados por el conjunto de la clase política? Son solo dos ejemplos claros, pero esta caja de Pandora parece no dejar de sorprender en cuanto a historias de necesidades y de carencias no suplidas.

Midas, el Rey de Frigia que gobernó entre los años 740 y 696 A.C. en la antigua región de Asia Menor que en la actualidad está situada en Anatolia, Turquía, tenía la facilidad de convertir en oro todo lo que tocara. El protagonista de uno de los mitos griegos más conocidos de la antigüedad parece traspolarse al siglo XXI, donde las tierras helénicas se mimetizaron con los vientos de la zona más austral del globo. Santiago Maratea se ha convertido literalmente en un Rey Midas que es buscado por millones de personas cada día para intentar paliar la triste situación que los acoge. Maratea se sumó a la ola de instagramers que son furor desde hace ya varios años, junto a Grego Rossello, Lizardo Ponce, Sofi Morandi y Belu Lucius, un selecto grupo de jóvenes influencers que empezó a hacer ruido a mediados de 2016.

Una suma de emociones invade a los atletas que han vuelto de Ecuador. El 52º Campeonato Sudamericano de Mayores solo será un recuerdo en los libros, pero revestirá para cada uno de los participantes de la delegación argentina un antes y un después en sus vidas. En marzo pasado, Maratea, se había inmiscuido en el monte impenetrable chaqueño para visualizar la situación de abandono que están sufriendo las comunidades originarias, dentro de las cuales se encuentran los Wichis.

Hubo una marejada de situaciones que pusieron sobre la mesa de discusión la figura de los representantes del gobierno y de sus representados, aquellos ciudadanos comunes. Hay claramente un llamado de atención a la clase dirigencial, tanto deportiva como política, un debate que la sociedad toda se debe para intentar mejorar la utilización de las estructuras gubernamentales y de sus instituciones. Y aquí no se habla de oposición ni oficialismo, muy lejos de ello, sino de sentido común y de la necesidad imperiosa de una regulación apropiada para evitar esos laberintos burocráticos en donde suelen perderse las personas de a pie. 

Es una utopía creer que alguna vez se terminarán los comedores barriales en el mundo. Ese asistencialismo llegó para quedarse eternamente, pues parece ser parte del juego constante y macabro entre el poder mal entendido y aquellos sectores marginados que nada tienen. En el libro del apóstol Marcos 14:7, del Nuevo Testamento, se habla que siempre existirán pobres. Esto solo indica que esos nichos convertidos en estados paralelos terminan reflejando la brecha social que nos circunda a diario. 

El quid de la cuestión es entender que el Estado debe retomar aquellas riendas perdidas, y por, sobre todo, aprender a leer a esa gente que busca en las redes lo que no encuentra en sus gobernantes. Al fin de cuentas, estas autoridades de gobierno en algún momento serán juzgadas por acción o por omisión. Mientras tanto, estos tejidos digitales son una especie de termómetro social que dibuja con una eficacia admirable el panorama nacional de una realidad que ya excede las banderas políticas. Si no se entiende eso como la esencia misma de la evolución de la sociedad, se terminará sin entender nada de lo que ocurre sobre el tablero.

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