Ambos países llevan décadas en un escenario violento, pero no se veía un enfrentamiento de esta magnitud entre ellos desde el año 2014. Hubo una serie de actos que desencadenaron los bombardeos.

Foto: Mahmoud Illean

El Ramadán es el noveno mes del calendario islámico, durante el cual los musulmanes practican el ayuno durante el día. Durante la noche, justo después de la puesta de sol, rompen el ayuno en forma comunitaria y esto es considerado una celebración.

Desde mediados de abril, cuando inició el Ramadán, los palestinos han protestado contra la policía israelí. Alegan que las celebraciones del mes sagrado se ven interrumpidas por la fuerza. Estos actos se ven representados principalmente en Jerusalén, aunque no sea el único lugar. Los enfrentamientos nocturnos más fuertes se realizaron en la puerta de Damasco, ya que la policía había ubicado barreras de seguridad fuera del lugar y no permitía el ingreso.

Otro de los motivos que se viene gestando con anterioridad es la colonización judía sobre el territorio palestino, lo cual representa la expulsión de palestinos de sus propias casas. En Jerusalén Oriental, donde predominan los residentes árabes, muchas familias palestinas fueron desalojadas de sus casas con el fin de que estas fueran ocupadas por israelitas, acto que la justicia de Israel avala. La ley permite a los judíos reclamar propiedades en Jerusalén que les pertenecían antes de la guerra de 1948.

Lo ocurrido en la celebración del día de Jerusalén también es uno de los motivos por los cuales estalló este enfrentamiento. Durante ese día el pueblo judío realiza largas caminatas con banderas nacionales, exclamando cantos patrióticos. El pasado lunes 10, en la celebración, palestinos arrojaron piedras a la Policía Antidisturbios Israelí frente a la mezquita Al Aqsa, y estos les respondieron con balas de goma y gases lacrimógenos.

Esa misma noche, Hamas, grupo que tiene poderío sobre Gaza, bombardeó Israel como respuesta a la represión ejercida sobre el pueblo palestino. Al día siguiente, lanzó proyectiles sobre Tel Aviv, después de que Israel destruyera un edificio donde se encontraban oficinas del movimiento.

Mientras tanto, en ciudades en las que árabes e israelíes conviven al mismo tiempo, se presentaron disturbios como quema de negocios y linchamientos. Esto llegó a alertar sobre una posible guerra civil.  A partir del 12 de mayo, países externos  comenzaron a trabajar para apaciguar el conflicto. El día 13, tanques y artillería militar fueron desplegados por Israel para actuar en conjunto con los bombardeos aéreos a Gaza.

Desde el comienzo de estos brutales ataques, más de 230 palestinos han fallecido, muchos de ellos niños, y en Israel por lo menos 12 personas perdieron la vida. Y también se registraron miles de heridos en los diferentes sucesos y enfrentamientos. Además, muchos lugares de Gaza quedaron totalmente destruidos y, según Hamas, 120.000 personas fueron desplazadas por ello. Mientras tanto, 4.000 cohetes fueron disparados hacia Israel durante el conflicto.

La violencia también se reflejó en Cisjordania, en donde se registraron por lo menos 10 decesos. Producto de un enfrentamiento de palestinos con fuerzas israelíes, que atacaron con balas de goma y bombas de combustible. 

Después de casi dos semanas de hostilidades, Israel y Hamas acordaron el alto al fuego, con la intervención de Egipto, que va a monitorear que esto se cumpla. 

Según António Guterres, secretario general de la ONU, se debe aplicar “un diálogo serio que aborde las causas del conflicto”, para la resolución del mismo. A pesar de que parece ser la historia del nunca acabar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *