River e Independiente Santa Fe juegan por la tercera fecha de la competencia. Será a partir de las 21 en Asunción. El encuentro fue reprogramado por Conmebol, a raíz de las movilizaciones en contra del gobierno de Iván Duque. Los equipos que integran el grupo D ya se encuentran en Paraguay.

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River Plate, de Argentina, e Independiente Santa Fe, de Colombia,  se enfrentan este jueves a partir de las 21, por la tercera fecha de la Copa Libertadores de América (grupo D). El equipo colombiano hará de local en el estadio La Nueva Olla, con sede en la ciudad paraguaya de Asunción. La Conmebol debió reprogramar el partido que iba a jugarse el martes 4 de mayo, por el conflicto social, económico y político que atraviesa Colombia. Las autoridades de la ciudad de Armenia no dieron las garantías de seguridad suficientes para llevar adelante el encuentro.

Las movilizaciones en Colombia llevan ocho días y parecen no tener fin. Grupos de estudiantes, indígenas y trabajadores habían realizado un paro nacional el miércoles 28 de abril, para evitar la sanción de la denominada Ley de Solidaridad Sostenible. El proyecto había sido presentado por el ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla y contaba con el aval del presidente Iván Duque.

La propuesta impositiva tenía como objetivo recaudar más de 6 millones de dólares, aproximadamente un 2% del PBI colombiano. El dinero, según las autoridades, iba a ser utilizado para financiar el pago de la deuda externa que asciende a día de hoy a 156.834 millones de dólares. La cifra equivale al 51,8% de su PBI.

La presión fiscal conllevó a que los principales sectores de la clase media y baja se manifestaran en las calles, a pesar de que Colombia es uno de los países más afectados por la pandemia de coronavirus. El gobierno de Duque fue duramente cuestionado en los últimos meses, a partir del aumento de contagios y muertes, y la ausencia de vacunas. Los colombianos también reclamaron por el incremento en los índices de desocupación y pobreza.

Las movilizaciones del miércoles, en un principio pacíficas y ordenadas, se replicaron los días siguientes con un mayor grado de violencia. Los ataques a edificios públicos y unidades de transporte motivaron la adopción de toques de queda en las ciudades más afectadas. Ante la negativa de los ciudadanos para cesar con el paro, Iván Duque determinó el despliegue de las fuerzas armadas en las calles. El mandatario, frente a las presiones, decidió realizar modificaciones en el proyecto. Sin embargo, ninguna fue aceptada por el pueblo.

Finalmente, el domingo 2 de mayo el presidente decidió retirar el proyecto presentado en el Congreso. El día anterior a la fecha pautada originalmente para disputar el encuentro entre Santa Fe y River, el ministro de Hacienda decidió dejar su cargo. La dimisión, celebrada por los manifestantes, no implicó el cese de reclamos. Duque, amparándose en la “lucha contra el terrorismo de baja intensidad”, determinó que las fuerzas armadas estaban habilitadas para reprimir y dispersar a las personas que se movilizaron.

Los manifestantes comenzaron a mostrar por redes sociales la violencia desmedida que ejercieron los militares contra ellos. Los videos y las imágenes sobre las golpizas y las ejecuciones conllevaron a que la Conmebol se contactara con las autoridades de Armenia, la ciudad donde el equipo colombiano debía hacer de local. Pero los responsables de la seguridad manifestaron que era imposible brindar las garantías necesarias para llevar adelante el partido.

Sin certezas sobre la situación en Colombia, la Conmebol decidió comunicarse con los dirigentes de River y Santa Fe para reprogramar el encuentro. Las partes, tras analizar las posibilidades, lograron llegar a un acuerdo. Frederico Nantes, director de competiciones de clubes, determinó mediante un comunicado que el partido se iba a realizar dos días después en el estadio de Cerro Porteño, ubicado en la ciudad de Asunción, Paraguay.

Las autoridades de Conmebol tomaron la misma decisión con aquellos partidos que tenían sede en las zonas de conflicto. Junior (Colombia) y Fluminense (Brasil), por ejemplo, juegan en Ecuador por la Copa Libertadores. Mientras,  Deportes Tolima (Colombia) y Emelec (Ecuador) se enfrentan por la Sudamericana en Perú. Los horarios también fueron reprogramados según lo acordado por los dirigentes de cada equipo.

Tanto River como Santa Fe llegan al partido con varias incertidumbres. El equipo dirigido por Marcelo Gallardo cosechó 4 puntos en la competencia: un triunfo por 2 a 1 ante Junior y un empate 1 a 1 frente a Fluminense. Los “millonarios” comparten el primer puesto del grupo D con el equipo brasileño. Tras caer ante Banfield, el técnico piensa en reservar jugadores para enfrentar a Aldosivi el domingo 9 en el “Monumental”. El objetivo es concretar el pasaje a cuartos de final en el torneo local.

A diferencia de River, Santa Fe arrastra varios resultados negativos. Los dirigidos por Harold Rivera fueron eliminados por Junior (equipo que también participa en el grupo D de la Copa) tras perder en el global por 1 a 3, en el marco del torneo Apertura colombiano. En la Libertadores, el conjunto  “cafetero” no logra hacer pie: cayó por dos goles contra Fluminense y empató 1 a 1 con Junior. Necesitado de triunfos, deberá recurrir al mediocampista John Arias para revitalizar su juego ofensivo.

El partido resulta importante en términos futbolísticos, pero queda en segundo plano con respecto a los atropellos y los crímenes que se registran en las principales ciudades de Colombia. Según cifras oficiales del Ministerio de Defensa, se contabilizan 24 muertos y más de 800 heridos. La Defensoría del Pueblo, a estos números, suma 89 personas desaparecidas en protestas. Cuando es tiempo de parar la pelota, los dirigentes decidieron mirar hacia otro lado y priorizar aquellas cifras vinculadas al rédito económico.

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