La Real Academia Española (RAE) actualizó una vez más su diccionario e incorporó un polémico término vinculado al concepto Covid-19.

Foto: www.rae.es

Ya es oficial. El término Covidiota, utilizado para definir a “las personas que se niegan a cumplir las normas sanitarias dictadas para evitar el contagio de Covid”, fue aceptado por la Real Academia Española en su última actualización.

Si bien el vocablo fue aceptado por la RAE el pasado lunes, sus orígenes etimológicos se remontan a 2020. El mismo año que estalló la pandemia, la prensa inglesa comenzó a utilizar el término “covidiot” proveniente de “covid” e “idiot” para referirse a los negacionistas, es decir, aquellos que osaban negarse a adoptar las medidas establecidas mundialmente para prevenir la propagación del virus.

Entre la familia de palabras derivada, la RAE también detalló el término “covidiotez”, concepto que define una “actitud o cualidad de una persona que se niega a cumplir las normas sanitarias dictadas para evitar el contagio de covid”. Y como sinónimo, el vocablo “covidiotismo”, así lo explicaron través de la web oficial.

Ahora sí, cualquier anti cuarentena que elija no respetar las medidas preventivas necesarias tiene su nuevo apodo. Una vez más, es irónica la rapidez con la que la RAE establece nuevos conceptos. En este caso un adjetivo despectivo que no tiene otro fin más que el de fomentar el odio, luego de haber rechazado, en noviembre del año pasado, el famoso “lenguaje inclusivo” que podría haber sido un gran aporte para la comunicación del habla hispana.

¿Cómo es posible que un diccionario, que tiene como objetivo recopilar todo el léxico del idioma español en todas las épocas y en todas las zonas en que se habla, todavía siga dándole la espalda al ya adoptado “lenguaje inclusivo”?

Desde hace tiempo, muchos hispanohablantes no respetan normas y criterios establecidos por la RAE a la hora de comunicarse. Hoy son muchos los que eligen adoptar la incorporación de la letra “e” en las terminaciones de sus palabras para también incluir en sus discursos a personas con género neutro o no binario, y no solo a personas autopercibidas como hombres o mujeres. Así como también son muchas las instituciones que permiten la utilización  de este nuevo lenguaje para quien guste implementarlo. Sin embargo, también son varios los que le siguen dando fundamental relevancia a los criterios de la RAE y deciden rechazar estas nuevas aplicaciones o incluso verlas como algo absurdo, “una moda del momento”.

Es por esto que, si bien no es tan necesario, porque hoy en día la mayoría de las personas ha dejado de tomar en serio los criterios de la Academia, para que el lenguaje inclusivo se pueda adoptar en su totalidad y que muchos le den la importancia que merece, sería ideal una validación por parte de la mismísima RAE.

La última noticia sobre la discusión fue en noviembre del año pasado, cuando la academia hispana rechazó una vez más la incorporación del lenguaje inclusivo, argumentando, entre tantas cosas, que “no hay que mezclar gramática con machismo”. El lenguaje inclusivo no busca incluir a las mujeres en los discursos, sino a personas que no se perciben ni como tales, ni como hombres.

Las autoridades de la Real Academia Española rechazaron desde un primer momento la idea de aplicar estos nuevos conceptos, porque quizás percibieron que lo que buscaban los  jóvenes era modificar el habla entera de un día para otro a su gusto y antojo, algo absurdo e inviable.

En definitiva, el principal error es pensar que se puede imponer un nuevo lenguaje de la noche a la mañana. No se le puede exigir a una persona cambiar toda la estructura de su discurso en un abrir y cerrar de ojos, así como no debería negársele a nadie la posibilidad de utilizar estructuras lingüísticas con fines inclusivos, si es que así lo desea.

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