En uno de sus últimos anuncios, Alberto Fernández confirmó que el rubro gastronómico también se verá alcanzado por los bonos de asistencia en esta primera etapa de la segunda ola del Covid-19.

Foto: Telam

El inicio de la temporada baja encontró al país en pleno aumento de casos positivos de Covid y llevó las cifras a récords que se creían muy lejos. Ante esta situación, se decretaron diversas restricciones que regulan la circulación y la afluencia de gente en determinados lugares, donde la probabilidad de contagio es mayor.

Ante la reducción de la actividad económica, y teniendo en la mochila un 2020 que aún pasa factura a los bolsillos, las medidas restrictivas fueron acompañadas por un paquete de ayuda que incluye al sector gastronómico. El bono será de un pago de hasta $18.000, por ahora por única vez,  para monotributistas y autónomos.

El programa Repro II se ocupa de asistir a las empresas y sectores que se ven afectados por las medidas en torno a la pandemia. No obstante, dentro de las publicaciones del Boletín Oficial, se ha hecho hincapié particularmente en el sector gastronómico con lo que llamaron “Programa de Asistencia de Emergencia al Sector Gastronómico Independiente”, que involucra a trabajadores registrados en el Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes (Monotributo), o Régimen de Trabajo Autónomo, y que además cumplan una serie de condiciones.

La asignación de hasta $18.000 será abonada a través de la Anses y si bien se entiende como única, no se descarta que vuelva a otorgarse en el caso de ser necesaria.

Ante la subida exponencial de casos que sufre el país y las campañas de vacunación que continúan en todo el territorio, teniendo en cuenta que cada región afronta sus propias condiciones, no es momento para entrar en el debate que proponen los grandes medios de comunicación. Poner a la salud en contraposición a la actividad económica, o incluso a la educación, es un posicionamiento erróneo que solo busca un lucro político con la pandemia.

Las medidas restrictivas y su cumplimiento son el foco esencial para que los trabajadores de la salud puedan hacer su trabajo de manera ordenada y en paz, para que avance la vacunación y el invierno crudo encuentre a los grupos de riesgo un poco más resguardados. Y para asegurar un retorno a las clases presenciales que no cumpla caprichos políticos con un costo altísimo, sino que sea seguro y garantice el cuidado de los chicos y las familias. Con la noticia de la fabricación de la vacuna en el país, es momento de pensar en frío y volver a la Argentina un modelo a seguir por otros hermanos latinoamericanos. 

La pandemia no terminó y el compromiso ciudadano es parte fundamental. Las medidas económicas que toma el gobierno son un pilar más para salir adelante lo menos lastimados posible, porque la salud y la economía no están en veredas opuestas, y así lo demuestran los planes de asistencia en este momento de emergencia.

Nadie se salva solo ni porque sí. Ser responsables es un deber de todos y todas.

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