La violencia de género es una de las problemáticas más resonantes. Las mujeres continúan siendo víctimas y el caso de Débora Jesús Barros describe el drama que vivió con su novio, acusado de haberla asesinado.

Javier Salcedo.

Madrugada del 12 de abril. Barrio 32 viviendas Sur de la capital de Catamarca. Mientras transcurre la noche, un nuevo femicidio se vuelve a poner en agenda en Argentina. Alrededor de la 1.30 de la madrugada, la hermana de Javier Salcedo se dirigió a la casa porque él no contestaba los mensajes que le había enviado. Cuando llegó a la vivienda, se preocupó. La mujer forzó la puerta de adelante para poder entrar al lugar. Al ingresar, encontró a Javier, semidesnudo y en estado de inconsciencia. El lugar era un desorden. De inmediato llamó al SAME para que pudieran atenderlo.

Cerca de las 2 am la ambulancia llegó al domicilio. Allí, el personal de salud determinó que Javier tenía signos vitales y decidieron trasladarlo de urgencia al hospital más cercano. Luego, la hermana del joven ingresó a una de las habitaciones a buscar ropa y se encontró con una frazada. Intentó sacarla, pero estaba pesada y al lograr retirarla halló el cuerpo de una mujer, era su cuñada. Gritó fuerte, por lo que la médica se acercó a la habitación. Intentó reanimarla, pero la mujer estaba sin vida desde hacía unas 24 horas, por lo que la profesional dio aviso a la policía, que a su vez le dio intervención al fiscal Ezequiel Walther.

A raíz de lo sucedido, el fiscal a cargo del caso ordenó buscar antecedentes del acusado y determinar si existían denuncias de la víctima, de 28 años, contra  el hombre, de 37.

Walther decidió que se tomaran testimonios a amigos y familiares para conocer en detalle la relación que tenía la víctima con Salcedo, y ordenó que se investigaran los celulares de ambos. Javier y Débora estaban en pareja desde hacía un  mes y medio. El viernes pasado la víctima habría salido de su casa para encontrarse con Javier y jamás regresó.

Según la autopsia, la mujer llevaba efectivamente 24 horas muerta y presentaba un golpe a la altura de la ceja. El acusado tenía antecedentes previos por violencia de género contra la madre de su hija y poseía armas de fuego.

Días antes del femicidio habían comenzado indicios de violencia. Javier encontró a Débora con el celular y tras estar una hora observando, producto de su imaginación, comenzó a indagar e invadir su privacidad, exigiéndole que dejara de usarlo. Javier se comportaba como un psicópata. No la dejaba tranquila y hasta le hizo borrar sus redes sociales. Ella casi no respondía los mensajes por miedo.

La policía encontró una nota de Salcedo. Sin embargo, no trascendieron los detalles.

La relación de la pareja tenía algunos pormenores. Según el abogado de la familia de Débora, se deduce que existía, por lo menos, violencia psicológica, hostigamiento y persecución en contra de la víctima. Asimismo, pedirán que la causa sea caratulada como femicidio.

Pasaron dos días del crimen. Los familiares de la víctima ingresan al cementerio a despedir a Débora. Una mirada dice más que mil palabras. Las amigas aseguraron que ella cambió desde que comenzó su relación con él. La víctima había prometido volver el sábado a su casa, pero nunca regresó.

Débora no fue la única pareja violentada en el historial de Salcedo. El acusado se había separado de su ex novia, con quien convivía en la misma vivienda que compartía con Débora y en donde ocurrió el asesinato.

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