El 3 de Junio de 2015 se llevó a cabo la primera movilización bajo el lema #NiUnaMenos. La consigna nació tras el femicidio de Chiara Páez, de 14 años. Desde ese momento se vivió un quiebre fundamental, tanto para la sociedad argentina como para el mundo: las mujeres y disidencias no nos callábamos más.

Millones de personas fueron las que, hace cinco años, condenaron la violencia machista en nuestro país y marcaron un hito histórico. Desde ese día quedó claro que la deuda estatal más grande era con nosotras y que las políticas de género, aplicadas hasta el momento, debían cambiar. De un tiempo a esta parte ganamos muchos avances que aún parecen no alcanzar. 

Día a día somos asesinadas, maltratadas, secuestradas, violadas, manipuladas, y eso es una responsabilidad de todxs lxs que coexistimos en esta sociedad. En estos últimos cinco años se fundaron cientos de colectivos de Feminismos y Disidencias que buscan acompañar y ampliar la lucha. Se crearon centros de atención a la mujer víctima de violencia de género, nacieron la Ley Brisa y la Ley Micaela. Se debatió, otra vez, el acceso al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en nuestro país. Las bancas de senadorxs y diputadxs se llenaron de pañuelos verdes, de fotos de mujeres asesinadas. Los Tribunales de todo el país fueron foco de encuentro de cientos de mujeres exigiendo la aplicación de una Justicia con perspectiva de género que deje de liberar femicidas. 

Hubo movilizaciones a lo largo y ancho del país por cada mujer, trans o travesti que era desaparecida. Tuvimos condenas justas e injustas. Incluso absoluciones o juicios eternos. Mataron a 1450 mujeres en 5 años. Una mujer asesinada cada 26 horas. Un femicidio por día. Todos en manos de hombres que se creyeron dueños de otras vidas, historias y familias completas. Hombres que continúan protegidos bajo el ala inmensa de un patriarcado que parece no caerse. 

A raíz de los reclamos y de la Emergencia en Violencia de Género que vive el país, se creó un Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad con el fin de focalizar esta cantidad de necesidades, remarcada cada 3 de Junio. Dentro de las primeras políticas de esta nueva cartera, se amplió la Línea 144 de atención a víctimas de violencia de género y se habilitó, además, una línea de WhatsApp para ayuda a los mismos sectores. 

Desde el inicio del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio en nuestro país, los llamados a las líneas de atención se incrementaron un 39%: los mayores niveles de violencia de género se registran en los hogares y, al encontrarse muchas víctimas en confinamiento con sus victimarios, esta situación se ve agravada. Además, en la última semana se aprobó un protocolo que exige la toma de denuncias respetando las declaraciones espontáneas, sin cuestionamientos. La Policía deberá separar a la mujer de su agresor y deberán comunicarse al 144 para que trabajen, junto a ella, los equipos interdisciplinarios. 

De a poco, esa estructura patriarcal que nos envuelve a todxs, se desmorona. Con cada piba que aquel 3 de Junio de 2015 se sintió abrazada y se acopló a los cantos feministas. Con cada persona que fue interpelada por los rostros de las mujeres buscadas. Por cada unx que deconstruyó al menos una parte de su actitud frente al mundo gracias a las cientos de miles que marchaban. Por lxs comunicadorxs que pusieron a las feminidades en el centro del hecho, por lxs trabajadorxs de la salud que bregan por la aplicación de la Interrupción Legal del Embarazo, a la espera de que no se muera ni una mujer más siendo obligada a parir o a abortar en la clandestinidad. Por lxs trabajadorxs de la Justicia que hoy se forman en perspectiva de género gracias a la Ley Micaela. Por cada unx de nosotrxs que elegimos la vereda de la igualdad, bregando porque no nos maten más, por ser libres e independientes como hace tantos años soñamos. Gracias a todo eso: el patriarcado se va a caer. 

NI UNA MENOS, VIVAS Y LIBRES NOS QUEREMOS.

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