Con una numerosa convocatoria, empresarios y trabajadores del sector realizaron una protesta frente al Municipio. También se escuchó el reclamo de los comercios minoristas desde la puerta de los locales.

En la misma línea que los comercios minoristas reclaman hace días la habilitación del gobierno provincial del protocolo para la reapertura de sus puertas, esta mañana empresarios y trabajadores gastronómicos se sumaron y protagonizaron una manifestación frente al Municipio de General Pueyrredón. Además de la reapertura solicitan un subsidio del Estado. “Buscamos apoyo para evitar que, más de la mitad de los establecimientos cierren, sumando miles de desempleados, a una Mar del Plata ya castigada” sostuvieron. 

Algunos de los carteles fueron dirigidos al Gobernador Axel Kicillof por no autorizar aún el funcionamiento de los comercios no esenciales en los conglomerados de más de 500 mil habitantes. Si bien la medida tiene como objetivo evitar la aglomeración de personas y evitar la propagación del Covid-19, los gastronómicos insisten que de no abrir sus puertas van a fundirse. Por ello proponen una apertura parcial, de un 30% de la capacidad instalada.  

La convocatoria del reclamo fue a las 11 en Luro e Irigoyen, frente al palacio municipal. Mediante cacerolazos y carteles visibilizaron la difícil situación que atraviesa el sector que solo funciona con delivery o comida para llevar “take away” desde abril.

En un comunicado con el lema #AperturaConAyuda, enumeraron los siguientes pedidos:

Conservar, por un plazo razonable, hasta la reactivación normal de la actividad y de la economía en general, el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), para poder atravesar tan difícil momento.

Créditos Bancarios a Tasa 0, con un periodo de gracia de seis meses, para la reapertura de los locales, reposición de mercadería y compra de los insumos necesarios y obligatorios para la correcta aplicación de los protocolos sanitarios.

Eximición por un plazo de seis meses del costo de la Recolección de Residuos, o hasta la puesta en marcha normal de la actividad.

 Laxitud en las reglamentaciones para la ocupación de los espacios públicos, dentro de la razonabilidad, y respetando la libre circulación, junto con la eximición del costo del mismo por el periodo de un año.

Un protocolo sanitario viable, a las características propias de cada local, que no resulte imposible en lo práctico o en lo económico, pero efectivo para preservar la salud de todos. 

Apoyo estatal; nacional, provincial y municipal para la eliminación de los impuestos sobre las facturas de servicios públicos (luz, agua, gas).

 Postergación de los pagos de la Tasa de Seguridad e Higiene.

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